POEMA POR DÍA DE LA MADRE
A MI DULCE MADRE
Mi padre fue muy bueno,
me donó su alegría, ingenua; su ironía
amable: su risueño y apacible candor.
¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía,
tú me hiciste el regalo de tu suave dolor.
Tú
pusiste en mi alma la enfermiza ternura,
el anhelo nervioso e incansable de amar;
las recónditas ansias de creer; la dulzura
de sentir la belleza de la vida, y soñar.
Del
ósculo fecundo que se dieron dos seres
el gozoso y el triste- en una hora de amor,
nació mi alma inarmónica; pero tú, madre, eres
quien me ha dado el secreto de la paz interior.
A merced de
los vientos, como una barca rota
va, doliente, el espíritu; desesperado, no.
La placidez alegre poco a poco se agota;
más sobre la sonrisa que me dio el padre, brota
de mis ojos la lágrima que la madre me dio.
¡¡¡¡¡…FELIZ DÍA DE LA
MADRE…!!!!!
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