TATA LEOCADIO Y AMARU (ENSAYO Y NARRATIVA - JMA)
TATA LEOCADIO Y AMARU
(Cuento popular)
Había una vez un
pueblo llamado Sicta pampa, en el que su gente se llevaba bien todos por igual,
compartían sus costumbres, tradiciones, creencias con mucha fe y alegría. Así
mismo adoraban a sus Apus, a la Santa Tierra pacha mama, participaban en
rituales y obsequiaban ofrendas de los productos más ricos y gustosos para la
tierra; ellos realizaban las ofrendas para que les vaya bien en la agricultura,
ganadería y salud.
Los hombres del pueblo tenían unos hermosos chullos y chuspas bordados con lanas de colores que ellos mismos elaboraban y tejían, ya que la Pacha mama les ofrecía todo, animales como las vacas, vicuñas, llamas, alpacas, ovejas de las cuales utilizaban su lana.
Tata Leocadio
tenía un hijo de seis años a quien dejaba en su casa diariamente y le decía que
no tenía que salir para nada no importa lo que le pase que volvería con su
madre.
Un día una mujer llegó al pueblo cuando la gente se acercó a saludarla, ella no decía nada, las mujeres del pueblo intentaron ofrecerle alimentos y preguntarle el porqué de su llegada, pero no obtuvieron respuesta, la mujer al sentirse en confianza preguntó por su niño huérfano que quería conocer y una de las mujeres le señaló la casa de Tata Leocadio, aun mas intrigada quedaron las mujeres; la mujer se retiró dirigiéndose a la casa de Tata Leocadio.
- Por favor déjenme entrar
porque no tengo donde dormir solo por esta noche.
- El niño sintió cierta
confianza y abrió la puerta, era el pequeño de nombre Amaru le dijo:
- ¿Tienes hambre?, ¿tienes
frio? ¿tienes sed? A lo cual la mujer respondió muy dulcemente no tener hambre,
pero si tengo frio, le agradezco mucho eres buen niño.
El niño por su parte le dijo que esperaba a su padre antes de ofrecerle una cama y solo le prestó uno de sus cueros más finos y abrigador, ella esperó sentada la llegada de Tata Leocadio y mientras esperaban el niño se durmió
Isabel, al ver al
niño dormido a su lado tan cansado de esperar a su padre Tata Leocadio, decidió
acostarle en su cama de los cueros de oveja y ella de la misma forma se quedó profundamente
dormida.
A la mañana siguiente los pobladores de Sicta pampa salieron a realizar sus qué haceres como labrar la tierra y pastar a sus animales, una mujer que era amiga de la esposa de Tata Leocadio vio salir a doña Isabela de dicha casa y tan sorprendida de haber visto a la mujer bien parecida a su amiga y exclamo: ¡es doña Isabela!, ¡es doña Isabela!
Pero los hombres no decían lo mismo y pensaban que la mujer estaba loca para compararla con doña Isabela; la mujer tan desconcertada decidió volver a su casa.
Detrás de Isabela salió el Amaru el hijo del Tata Leocadio quienes sintieron que nunca habían visto el pueblo tan diferente. Isabela pregunto a Amaru si quería peine su cabello tenía muy crecido; a lo cual el niño aceptó, y era Amaru ahora miraba sonriendo a su madre Isabela y le dijo que quería jugar con ella, Isabela dijo que sí y empezó a hacerle cosquillas y Amaru estaba feliz.
Isabela preparo el almuerzo con Amaru mientras conversaba que las cosas que estaba realizando con él, lo hacía su madre. Entonces de pronto apareció Tata Leocadio quien se quedó sorprendido de ver a una mujer extraña en su casa a doña isabela por su parte se paraba en silencio mirando fijamente a Tata Leocadio y le dice: no te acuerdas de mí, no sabes quién soy y el Tata Leocadio muy confundido no sabe que decir, entonces Isabela empieza a recordarle los momentos vividos desde que se conocieron y por otro lado el niño Amaru quedo sorprendido, alegre y feliz al ver que su madre ya había regresado y Tata Leocadio pregunta que le sucedió y Isabela y cuenta que la Santa Tierra Pacha mama le había otorgado un poder para acercarse a su familia y que debían los pobladores prepara una ofrenda para recuperar a las mujeres y Tata Leonidas habló con los pobladores que el rio le había devuelto a su esposa un tanto diferente y les dijo: hermanos acérquense tenemos que hacer una ofrenda para recuperar a todas las mujeres.
Entonces todos los pobladores fueron a sus chacras para recoger los productos más ricos y preparar la rica chicha de jora de quinua y cebada, y le dijeron a la Pachamama que estaban agradecidos por todos los favores otorgados y de haberle devuelto al Tata Leocadio.
De pronto el Apu más grande grito: ¡Pacha! ¡Pacha sal! Y ayuda a este pueblo.
Y la Pachamama salió convertida en un venado y de sus manchas salieron todas las mujeres perdidas y luego la Pachamama se convirtió en una hermosa lechuza y se fue volando.
El pueblo entero se puso feliz del glorioso retorno de las mujeres y quienes contaron que la Pachamama se las llevaba al fondo del rio por el mal comportamiento de algunos hombres, que no rendían culto con todo su corazón y desde entonces los habitantes de ese pueblo danzaban felices a las orillas del rio adorando a los venados y a la lechuza.
Autor:
Leonidas de Amat
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