LA DISTANCIA
La mirada destiñe aquel amanecer, Cómo la vertiente del manantial, Y suena con retumbó de ecos suaves, De tu voz que impacienta mi ser. Pareciera una algaja que vislumbra, Mi sueño de la aroma de lirios, Y de tus cálidos ojos amarillentos Mi Linda Nohemi, eres una flor, Que impacienta mi ser. Fluye mi ser desde las lejanías, Cómo un betusto pasajero del alba Y Que tiñe desde la sombra, Cómo un ángel que revolotea tu ser. Solo tus cándidos ojos me envuelven, Cómo un manto de hojas doradas, Con la sonrisa del alba que apasiona, Delirando tu voz y mirada. Nohemi, tu voz se impacienta Con una sonrisa del alba, Al manto de las hojas verdes Y un ángel revoloteando.